Gregory Crewdson en Madrid

•2 septiembre 2011 • Dejar un comentario
El fotógrafo americano presenta su nuevo trabajo, Sanctuary en La Fábrica Galería a partir del próximo 7 de septiembre

La Fábrica Galería abre la temporada en septiembre con el nuevo trabajo de Gregory Crewdson, Sanctuary.

La muestra, compuesta por doce fotografías, será la segunda exposición individual del artista en la galería madrileña. Este nuevo grupo de fotografías en blanco y negro son el primer trabajo que Crewdson produce fuera de Estados Unidos, usando localizaciones en los exteriores del legendario estudio Cinecittà a las afueras de Roma. La serie Sanctuary es la primera serie en blanco y negro desde Hover (1996-1997), donde Crewdson se ha movido más allá de la construcción del surreal drama humano de las series anteriores a la representación del paisaje desprovisto de presencia humana.


Los abandonados decorados exteriores han devenido el sujeto, más que un mero decorado, de sus fotografías. Moviéndose a través de calles vacías de la antigua Roma al principio y final del día, Crewdson captura atmósferas melancólicas en cada rincón, cubiertas por la sombra o iluminadas inesperadamente por un rayo de luz. Aunque los vínculos con grandes cronistas urbanos como Eugène Atget y William Eggleston son evidentes, Crewdson aporta una nueva lectura al género buscando su forma particular de verité desde el interior de los restos artificiales de la realidad cinematográfica.

El imaginario de Crewdson nace de los impulsos que forman las visiones surrealistas de artistas americanos desde Albert Bierstadt a Steven Spielberg. En el pasado, Crewdson buscó localizaciones particulares donde crear imágenes vivas con gran carga psicológica que combinaban la observación empírica con el artificio, como fotogramas de películas que nunca existieron. Estas fotografías suponían a menudo semanas de preparación y un método paralelo a la producción de películas. En series anteriores, incluyendo Twilight (1998-2002) y Beneath the Roses (2003-2007), los sentimientos de enajenación, ansiedad y rareza invaden escenas ordenadas meticulosamente que exponen dramas ocultos en la existencia suburbana.

Crewdson convierte la arquitectura escenográfica en el sujeto principal de sus instantáneas, subrayando las técnicas ilusorias que antes había usado para construir sus escenas y acciones. La serie contiene ciertas características de una película documental por la cual es expuesta la vida oculta de las películas y sus artefactos que permanecen una vez que la producción ha cesado. En varias imágenes la estructura subyacente de fachadas y el andamiaje de los decorados en descomposición son expuestos. En otras, los edificios de época son enmarcados por calles adoquinadas y, allí donde se abre la tierra ahora alcanzada por hierbas e hierbajos; las estatuas en ruinas, los graffitis raros en una pared, los charcos de agua de lluvia, y algún detrito más lejos acentúan la ausencia misteriosa de vida que estas imágenes transportan, aumentada por la luz ambiental del alba y del crepúsculo.

Untitled 8

La escala íntima de las fotografías en blanco y negro sirve para intensificar aún más el patetismo de cada escena desierta. “En estas fotos recurrí a la tranquilidad de aspectos inherentes y misteriosos de los conjuntos vacíos. Como ocurre con gran parte de mi trabajo, pongo mi mirada en los límites difusos entre realidad y ficción, naturaleza y artificio, belleza y decadencia.”, afirma el artista.

Gregory Crewdson nació en 1962 en Brooklyn, Nueva York, y es miembro del Departamento de Fotografía de la la Universidad de Yale. Sus fotografías están incluidas en numerosos museos y colecciones públicas de todo el mundo incluyendo el Whitney Museum of American Art, New York; el San Francisco Museum of Modern Art; el MoMA de Nueva York; el Fotomuseum Winterthur de Suiza; y la National Gallery de Victoria, Melbourne. Su retrospectiva en el Kunstverein Hannover (Alemania, 2005) itineró por el Fotomuseum Winterthur y el Hasselblad Center (Suecia). En 2007 el Palazzo delle Esposizioni de Roma acogió la mayor retrospectiva de su trabajo, seguido por Sorte Diamant en Copenhague y c/o Berlin. En el I semestre de 2011 su exposición individual In a Lonely Place se ha presentado en el Kulturheset en Estocolmo y en The Royal Library en Copenhague y a fines de septiembre se presentará en el Stenersen Museum en Oslo.


GREGORY CREWDSON: Sanctuary at Gagosian Gallery, Madison Avenue

Sarah Lucas

•20 junio 2009 • 1 comentario

Sarah_Lucas

Bruce Nauman

•16 julio 2008 • 2 comentarios
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MMMM

Ignasi Aballí

•12 julio 2008 • Dejar un comentario

Ignasi Aballí  vive, desde hace tres años, un gran momento profesional. En esta edición de Photoespaña es protagonista por varios motivos. Su intervención en el Jardín Botánico es uno de los platos fuertes del festival. Y en el Museo de Portimão, en el Algarve portugués, presenta un trabajo relacionado con esa gran obsesión suya que no es otra que la imagen contemporánea.

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Ignasi Aballí

Ignasi Aballí pertenece a una generación de artistas catalanes (con Pep Agut o Mabel Palacín) que en los años noventa recuperaron las prácticas conceptuales desde una intensa reflexión sobre el estatuto de la imagen, la pintura, la representación e incluso la condición política del arte. Hace un par de años el MACBA le dedicó una amplia exposición en la que revisitaba algunas de sus obras: desde los cuadros de errores (tapando toda la superficie con Tipp-Ex) o los pantones (cuadros monocromos identificados en aquel caso con ideologías), hasta piezas más recientes como los listados de objetos, personas, oficios o números. Una exposición que supuso el primer punto en la fuerte expansión y visibilidad que ha tenido su obra en los últimos años (Bienal de Venecia incluida). Y en un museo que está a cuatro pasos de su estudio. Allí, en un orden que seguramente Ignasi Aballí entiende, pero que al visitante se le escapa y que contrasta con la austeridad de su trabajo, nos encontramos con el artista para que nos hable de sus recientes proyectos para Photoespaña y la galería Elba Benítez. También para hacer un repaso de estos últimos años y de su manera de enfocar el trabajo en arte.

Presentará una instalación en el Jardín Botánico: ¿de qué se trata?
–Es un encargo complicado: implica trabajar en un gran espacio, abierto durante dos meses y en relación a la fotografía. Finalmente, presento fotografías de malas hierbas, aquéllas que nunca estarán en un jardín y que crecen espontáneamente. Provocan un contraste: las malas hierbas son una inconveniencia en un lugar preparado para la excelencia. Estas imágenes van acompañadas de textos extraídos de manuales de fotografía para jardines. De hecho, el título es Fotografía para jardines.

Ignasi Aball�, Fotograf�a de jardines

Ignasi Aballí, Fotografía para jardines

¿Qué otros trabajos muestra?
–Tengo una exposición en el Algarve, también en el contexto de Photoespaña, en el Museo de Portimão. Tanto en una como en la otra, la fotografía y la imagen han quedado en un segundo plano. Mi propuesta en Portimão consiste en dejar mi cámara todo el tiempo de la exposición en una vitrina. En realidad se trata de una acción, o más exactamente, una no-acción: como mi cámara estará allí no podré hacer fotos mientras dure la exposición. Acompañando la vitrina, hay de nuevo, textos que, en este caso, están tomados del manual de la cámara y dan información sobre cómo cuidarla y cómo hacer una fotografía con ella. Además presento una serie en la que llevo tiempo trabajando, Manipulaciones, imágenes, también sacadas de manuales, con personas trabajando sobre fotografía: sólo se ven manos manipulando cámaras, instrumentos fotográficos… Son imágenes sobre cómo hacer imágenes.

Dejar de hacer fotografías o mostrar, no las imágenes, sino como se hacen, ¿es negar la fotografía?
–En ambos casos tomo una distancia frente al hecho de fotografiar y son semejantes al vídeo del MACBA en el que filmé la máquina de un laboratorio fotográfico con los millones de imágenes que salen en un día. En aquélla, las fotografías eran de otros y mostraba el exceso de imágenes que nos inunda, que es un hecho cotidiano: todos tomamos miles de imágenes. Y la de ahora pretende evitar este exceso. Parar. A ello se refiere el título: Sin actividad.

Imagen y resistencia

¿Y este no-hacer es un acto de resistencia?
–Los artistas trabajamos con las imágenes y es pertinente preguntarse qué quiere decir producir imágenes en el mundo contemporáneo y cuál es su estatus. Esto implica analizar la realidad, lo que ves y lo que te envuelve, y tomar un punto de vista crítico frente a la sobreproducción producción de nuevas imágenes. Aunque es una resistencia ingenua: nada de lo que haga disminuirá la actual proliferación ni afectará al uso que se hace de la imagen. Apenas puedes dejar claro que otras actitudes son posibles, que es posible ser más críticos con lo que nos rodea. En realidad, es una situación absurda: en una exposición de fotografía, no hacer fotografías.

–¿Absurdo o humorístico?
–En el fondo habla del humor que tiene lo trágico. Puede ser trágico: “mira éste, ya no sabe qué hacer o se le han acabado las ideas”. O sesudo: lo que comentábamos de reflexión sobre la imagen. O también cómico: “en una exposición de fotografía Aballí deja la cámara”. Está en el límite de la estupidez y la seriedad, porque no hay concesiones a que la obra sea más digerible. Es una pieza profundamente austera: una vitrina con una cámara de ocho centímetros en una pared de 21 metros.

Desde la exposición en el MACBA y en la Bienal de Venecia su presencia y visibilidad se ha multiplicado. ¿Cómo lo lleva?
–Ha habido un aumento de demandas e iniciativas significativo desde las exposiciones en el MACBA, Ikon Galery y Serralves. Por un lado, es estimulante ver que tu trabajo interesa y que puedes desarrollarlo y hacer lo que querías. Y por otro, el tiempo que tenía para reflexionar se ha hecho más corto, aunque la experiencia ayuda a saberlo gestionar. Al fin y al cabo, todas estas exposiciones las he hecho con 45 años, después de veinte de trabajo, a veces sordo, duro y solitario. Aunque nunca me había preocupado de tener visibilidad, siempre me ha preocupado más el trabajo, que lo que hiciese tuviese interés.

¿Sigue dando clases?
–Sí, ahora con menos tiempo. Es una parte del trabajo que me gusta: poder intervenir en la pedagogía del arte, el contacto con artistas jóvenes… Es muy estimulante, en ambas direcciones: poder trasmitir tu experiencia y recoger lo que ellos ofrecen, que te obliga a estar al día.

Recientemente también ha comisariado una exposición en su galería en Madrid, Elba Benítez, una colectiva titulada Pintura (aún)…
–Un día, hablando con Elba sobre pintura salieron una serie de nombres que son referencias para mí o están en mi imaginario cuando trabajo. Y me propuso hacer una exposición sobre pintura. Finalmente se titula Pintura (aún) y recoge la obra de siete artistas (desde On Kawara a Jonathan Monk) que trabajan en relación con la pintura o reflexionan sobre ella, en un momento, creo, difícil para la pintura. No es una exposición de tesis, sino algo muy próximo, sobre lo que me interesa y sobre cuáles son mis compañeros de viaje. No haría otra exposición.

Autorretrato de Ignasi Aballí

¿Se trata de una exposición que explica su obra sin su obra?
–Sí. Me explica a mí aunque yo no esté.

Participa con fotografías e instalaciones en un evento como PHotoEspaña y hace una exposición con pintores que dice que son sus referentes… ¿Cómo compagina ambas cosas: pintura y fotografía?
–Empecé como pintor y mis referentes en muchos trabajos son de la pintura. Me interesa mucho, aunque no tanto como práctica. Es una relación de posibilidad e imposibilidad. La exposición de Elba Benítez muestra lo que forma buena parte de mis referentes. Y sí, me sorprende estar en un lugar dedicado a la fotografía. Aunque, claro que también he hecho fotografía. La verdad es que muchas veces me piden obras para una cosa y para la contraria. Me parece bien. Creo que quiere decir que el trabajo es susceptible de ser interpretado y leído de distintas maneras. Desde el principio ésta era mi aspiración: realizar una obra que no se agotase en la primera lectura. Porque eso es lo que me pasa con los artistas que más me gustan: siempre descubres cosas nuevas.

David G. Torres

Taryn Simon

•11 julio 2008 • Dejar un comentario
Taryn Simon, Forensic Anthropology Research Facility, Decomposing Corpse

Taryn Simon, Forensic Anthropology Research Facility, Decomposing Corpse

ALEXANDRA RANNER

•6 julio 2008 • Dejar un comentario

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I have enough I, 1, 2005
Caja de luz. 52x156x18 cm. Ed/3.

Simon Starling

•5 julio 2008 • 1 comentario
Simon Starling, premio Turner 2005, presenta su pieza, “Una tonelada II”, fotografía de una explotación minera a cielo abierto por quintuplicado, cinco imágenes idénticas copiadas al platino. La obra de Starling se debe entender completa con los textos que acompañan a las imágenes. Todo lo que rodea a la imagen forma parte de la obra, es el contexto literal y visual el encargado de ofrecer ganchos conceptuales al espectador.
El título, “Una Tonelada II”, ya da ciertas indicaciones, pues de la utilización de una tonelada de mena de mineral se trata. Esa fue la materia utilizada para obtener el platino necesario para realizar las cinco copias que aparecen en la exposición. La relación entre la realidad material que interviene en la base y el proceso de realización de la obra de arte presente, junto con la reflexión crítica sobre este hecho, constituyen en realidad la auténtica obra, de la que las imágenes y las notas escritas, junto con el título, no son sino el texto que el espectador ha de saber leer.

Una tonelada II